Si nos fijamos bien cada día se puede adquirir algún detalle a la hora de vestir si nos fijamos bien a nuestro alrededor. La encargada de la pescadería que lleva un pañuelo a la cabeza para que el sudor no se derrame por su rostro, el niño pequeño que juega a los indios y vaqueros colocándose un cordón de los zapatos en la frente. Todo esto inspira a los diseñadores que luego hacen creer que son artífices de nuevas modas pero, en verdad, no son más que simples observadores que captan la estética de la sociedad.
Parece ser que desde que la joven américana, revolucionaria de la moda, Cory Kennedy,se atrevió a enfundarse una cinta del pelo sobre su frente como si de una guerrera se tratara, bastó poco tiempo para que las marcas más reconocidas sacaran a la venta diademas y demás complementos adecuados para este uso.
Sobran famosas que se hayan apuntado a esta moda, ya sea con cordones trenzados, collares de brillantes o pañuelos de seda. Lo cierto es que ya es difícil asombrar a alguien interesado en el tema de escentricidades del estilo.
Tanto Kirsten Dunst como Elle Macpherson prefieren sacarle un poco de glamour a esta moda valiéndose de auténticas joyas.
Por lo contrario, fieles seguidoras de tendencias como son las modelos Erin Watson y Irina Lazareanu, prefieren el simple cordón negro.
Mary-Kate Olsen y otra modelo prefieren darle color a sus looks apostando por trenzas.





